Capitulo 5. La batalla final.
Una vez hicimos los planes todos juntos, decidimos partirnos ellas por un lado y mis amigos y yo por otro. Así que una vez antes de que se hiciesen las siete i media de la tarde empezamos a subir al recinto, por que el concierto de Obús empezaba a las ocho.
– ¿No creéis que subimos muy pronto al recinto?-, pregunto Laba en general. –En realidad no, porque ayer cuando Gorka y yo subimos, y del camping al recinto hay casi diez minutos, y sobre ser las tres o por ahí, en la cola para entrar dentro del recinto nos echamos casi quince minutos. La cola era inmensa.-, le contestó Amarat a Laba. – Cierto, y a mi me sobaron hasta las pelotas. Y el chico de las pulseras me tiró tan fuerte de la pulsera que casi me la arranca.- Dije yo todo frustrado. –La verdad es que se están pasando con lo de la seguridad. A Gorka ayer, vino con su bandera y su palo. Los hilos de la bandera los arrancaron de cuajo y le tiraron el palo. Creo que se pasan un poco.- Dijo Amarat un poco descontenta con la actuación de los seguratas en el festival.
Cuando más cerca estábamos del recinto, más gente había. Era tanta que sin darnos cuenta Laba y Amarat se separaron de nosotros. El único que se dio cuenta era yo. Y yo aún intentaba buscar un momento para hablar con Amarat sobre lo que ocurrió anoche. Así que, no sabía si ir a buscarlas o seguir con mis amigos hacía delante al concierto de Obús.
De repente, la cabeza empezó a resurgir de la batalla perdida. Y entre el recuerdo de las palabras de mi amigo atacó fuertemente y con valentía sin perder el tiempo al corazón. Y fue en ese momento cuando le hirió de gravedad al corazón, y decidí hacer lo que hoy en día me arrepiento en parte. Seguí con mis amigos y me fui con ellos al concierto de Obús. Decidí pensar en mí en vez de con ella. Mi cabeza me pidió ser un poco egoísta. Pero, sabía que para amar a alguien tienes que pensar en ella antes que en ti mismo. Aún así me fui con ellos. Llegamos a la cola del recinto y allí nos tiramos casi veinte minutos. Mientras hacíamos cola para entrar una nube más negra que el carbón se puso encima de nosotros. –No jodas... Tíos, no puede ponerse a llover ahora. Si empieza a llover no podré ver tocar a Obús-. Dije con desilusión. Efectivamente, no empezó a llover. Peor, empezó a granizar mucho y el granizo era bastante tocho. –En serio, deberían cambiarle el nombre al festival, y ponerle Granizo Rock. Es imposible que granice tanto en tan poco tiempo. Este festival lo conozco con muy poco sol. O llueve o graniza.- Dije con cabreo medio entre risas. De repente se empieza a escuchar gente de la cola que hacia coñas del fin del mundo: -¡Vamos a morir!, Es el fin del mundo, ya los dijo el Papa, no uséis el condón o el día que llegue el Apocalipsis seréis los primeros en morir-. –Pues creo que ami me toca el primero, uso dos cajas a la semana-. ¿Seguro?, por que yo uso tres-.
Aquello era un caos, granizaba mientras algunos gritaban y decían chorradas. Hasta que al final salimos de allí y entramos al recinto. Escuchamos a Fortu, lo que significaba que el concierto ya había empezado. En vez de entrar e ir al concierto, mis amigos se pararon en una tienda. Mis pensamientos junto al corazón, rugían de rabia al haber seguido con mis amigo y no buscar a Amarat para hablar con ella. Me pase diez minutos esperando a que terminasen. Pero fueron a otra tienda a comprarse camisetas heavy’s. Y fue cuando otra nube negra vino hacía mí. Pero esta vez venía en forma de mujer, puesto que vi entrar a Laba y a Amarat al recinto. Yo hice como si no las viera, pero era inevitable. Mis amigos las vieron y ellas se acercaron y empezaron a hablar. Y de nuevo el corazón cayó en coma en medio de la batalla y se reseteo. No miré a Amarat a la cara. Es más, ella se quedo mirándome y se quedo muy extrañada. –Bueno nosotras nos vamos a ver unas cosas y al concierto que teníamos planeado ir-. Dijo Laba. –De acuerdo, pues como tu también querías ver a Sôber quedaremos en el punto de encuentro diez minutos antes del concierto-. Dijo mi amigo con seguridad. Ellas se fueron a por unas camisas y nosotros nos fuimos a ver si aún pillábamos algo del concierto de Obús. Al llegar al escenario estaban tocanto una de mis favoritas, “Que te jodan”. Después siguió su set-list con “Te visitará la muerte”, “Esta ronda la paga Obús” finalizando con “Cállate” y “Va a estallar el Obús”. En definitiva, lo poco que pille del concierto me lo pase muy bien. Pero eso no quitaba que mi cabeza le estuviese dando una paliza a mi corazón. Le daba patada tras patada al estomago y dejándole medio inconciente. El corazón, sobre estar mal herido pensaba en ella con todas sus fuerzas. Mientras la cabeza cantaba lasa canciones de Obús, el corazón pensaba inpausadamente con ella.
Tras ese concierto, yo me quería quedar en el que empezaría poco después de Rosendo, pero mis amigos prefirieron ir a por la cena. En la parte superior del recinto donde estaban las tiendas para comprar camisas y demás cosas, justo enfrente estaban los puestos para comprar la comida. Minutos antes de llegar a por la comida empezó a diluviar. Era tanto el agua que caía en tan poco tiempo, que tuvimos que ir corriendo hasta el lugar. Todos nos pedimos lo mismo; tortilla de patatas. Como era de esperar era precocinada y el pan estaba pasado. Claro, era de esperar, pero yo, inconciente de mi pensé que todo sería del día. A eso le tuvimos que añadir el agua que mojo el bocata. Fuimos corriendo hasta el toldo más cercano, pero no cabía ni una aguja. Estaba tan lleno, que si alguien se tiraba un pedo lo sacaba fuera y semojaba. Estaba tan lleno y llovía tanto, que sobre ponernos allí debajo, nos mojábamos igual. La horas pasaban y ya era la hora que quedamos con Laba para ver a Sôber. La intentamos llamar, pero era tal el agua que caía y los rayos que habían el otro día, que por la poca cobertura que tenía no respondía al teléfono. Mis amigos dado que manso un poco la lluvia, pensaron ir al camping. Yo quise oponerme. Era el momento para buscar a Amarat y hablar con ella. Pero, ¿cómo la encontraba?. El recinto era muy grande y tardaría mucho en encontrarla. Y tampoco sabría en que escenario estaría. Así que, la cabeza perdió la razón en si misma y sin piedad empezó a machacar al corazón, lo levantó del suelo y lo dejó en coma en el suelo. Fue cuando decidí bajar con ellos y pasar definitivamente de Amarat.
Llegamos al camping y nos cambiamos todos de ropa. Nos metimos en una de las tiendas junto al calor del camping gas. Empezamos a hablar hasta que los parpados de algunos de los presentes empezaron a decaer y decidieron irse a su tienda. Yo me quede en la tienda junto al camping gas secando la ropa. Hasta que al poco rato... -¡Sorpresa!. ¿Qué haces aquí solitario?-. Dijo Laba sorprendiéndome. – Entra aquí dentro y lo sabrás-. Lo que yo no sabía, es que a Laba le acompañaba alguien. –¡Oh!, que calentito. Amarat, mira, entra que se esta súper bien-. Cuando escuche dicho nombre de los labios de Laba, mi cara no se podía distinguir de la nieve. Me quedé raro, sin saber que decir. –Os estuvimos esperando para ir al concierto de Sôber, pero no acudisteis-. –Lo sé Laba, te llamamos para decirte que nos bajabamos pero al no responder te enviamos un mensaje. ¿Lo has recibido?-. –Si, hace apenas unos minutos-. –Pues que sepas que Los Suaves han hecho un conciertazo-. Dijo Amarat. – Cierto, igual que Sôber-. –Y dime Laba, ¿han tocado la de “Arrepentido”?-. -¡Si!, la última que han tocado fue esa-. Me respondió Laba. -¿Qué conciertos quedan?-. Pregunte en general para ver si Amarat respondía algo. –Espera que saque el horario. El próximo en tocar son El Ultimo Ke Zierre dentro de cuarenta minutos y a las tres Skunk D.F.-. Me respondió Laba. –A mi me gustaría ir a verlos. ¿Queréis ir?-. –Yo tengo sueño y estoy cansada. Me quedo aquí en el camping. Id vosotros dos si queréis-. Me respondió Laba. –¿Tu tienes ganas de ir Amarat?-. -Yo si. Pero, ¿y los otros?. –Creo que ya están acostados cada uno en su tienda-. Entonces fue cuando se escucho a mi amigo. El mismo que me dijo que no fuese con ellas por que parecía un acoplado, empezó a gritar. –¡EH!, ¿cómo que estamos dormidos?. Estamos despiertos. Dijo medio sonriendo. –¿Te vienes al recinto?-. Dijo ilusionada Amarat. –Si. Iremos yo y mi primo. Si molestamos no vamos, ¿eh?. Dijo riéndose. –No, no. ¡Que va!. Veniros también-. Algo dentro de mi inspiraba ira y rabia. No quería que viniesen ellos. Quería estar tranquilo con ella, sin nadie que estorbara.
Entonces la cabeza cogió al corazón y lo amordazo. Le grito sin piedad: -Ves, ves como ella no te quiere. Solo se ha aprovechado de ti. Has sido su fiel perrito y ahora te abandona por otro. Otro que desde el principio lo tuvo planeado. Quería estar con ella, quitarte del medio. Tener el camino despejado-. Y seguidamente le abofeteo. El corazón al estar en medio coma no respondía. Así que para acabar con el corazón, la cabeza llamó a un fiel aliado suyo para así terminar vencedor de esta guerra. Este aliado era sin más ni menos que, los celos.
Yo callé, no dije nada. Y finalmente fuimos los cuatro al recinto a disfrutar lo que quedaba de festival. Una vez a las puertas del festival aproveche un segundo de soledad junto a ella para preguntarle a Amarat si le molesto algo de la noche anterior. –Amarat, quería saber, si lo de anoche te molesto-. A lo que, sorprendentemente para mí respondió, -No, para nada-. Me quede un momento parado pensando, -¿No le ha molestado?, ¿no le ha molestado?, no... le ha... molestado-. Volví a andar tras ella y alegremente sin preocupaciones quise disfrutar de la noche. La cabeza confió demasiado pronto en que el corazón no volvería en si. El corazón dio esquinazo a los celos y pudo correr y dejarlo atrás.
Una vez dentro teníamos que adentrarnos entre la gente para ver mejor el concierto, pero veía a Amarat un poco distanciada de mi, aunque después de lo que me dijo, no le di importancia. Pero claro, una vez vi que pasaba delante de mi amigo y le cogía la mano. Inspire muy hondo profundamente, y pensé que solo eran imaginaciones mías. Iban pasando los conciertos, hasta que llegó el que más ganas tenía yo de ver, Skunk D.F. y pasase lo que pasase lo quería disfrutar. Llegamos al escenario donde tocaban los madrileños Skunk D.F. y fue cuando salió Germán el vocalista de dicho grupo, y empezó la fiesta. Yo me coloque delante de mis amigos y de Amarat y me puse a saltar y a cantar como un descosido. Cuando mejor te lo pasas, más deprisa pasa el tiempo. A mi no me sucedió eso. En parte disfrutaba mucho del concierto, pero me iba girando para ver si Amarat se acercaba a mi amigo y se besaban. Al escuchar que “Anestesia” sería la última canción de la noche me dije a mi mismo que iba a disfrutar de esta canción sin preocuparme de Amarat. Y eso hice, pero al terminar no pude impedir mirar de la mala manera a Amarat.
Ese fue el instante preciso que necesitaron los celos para coger carrera lanzar al vuelo un hacha y le dé en una pierna desenvolviendo esa acción con una brutal caída del corazón en el suelo sin poder levantarse. Todo había terminado. El concierto, el festival y tal vez me precipitase, pero también daría por terminada la guerra.
Nos dirigimos al camping pero antes del camping había una carpa con barra y música. Yo dije en general medio sonriendo, -Me he quedado con ganas de fiesta. Me quedaría un ratito en la carpa-. A lo que Amarat dijo a mi amigo, -Te apetece quedarte un rato, bueno... a ti y a tus amigos-. Aquí fue cuando los celos poco a poco se acercaba hacía el corazón para arrematarlo. Mi amigo le rechazo la invitación dado que él era quien conducía y quería dormir un poco. Así que me lo propuso directamente a mí. –Gorka, te apece mucho lo de quedarte-. –La verdad es que... si. Pero en fin si nadie quiere pues a dormir-. –Yo si quieres me puedo quedar un ratito-. Esas palabras que me dijo tan inesperadamente Amarat fue lo que decidió aceptar su propuesta de ir con ella a la carpa. A lo que mis amigos se fueron y mi vecina Amarat y yo fuimos a la carpa para bailar y conocernos mejor. Así empezaría la batalla final.