dimarts, 3 de febrer del 2015

Guerra por amor. Capitulo 5. La batalla final.

Tras un pequeño parón, debido a que estoy en plenitud con la secuela de esta obra os dejo aquí el quinto capitulo donde cambia la trama. Disfrutad.

Capitulo 5. La batalla final.


Una vez hicimos los planes todos juntos, decidimos partirnos ellas por un lado y mis  amigos y yo por otro. Así que una vez antes de que se hiciesen las siete i media de la tarde empezamos a subir al recinto, por que el concierto de Obús empezaba a las ocho.


– ¿No creéis que subimos muy pronto al recinto?-, pregunto Laba en general. –En realidad no, porque ayer cuando Gorka y yo subimos, y del camping al recinto hay casi diez minutos, y sobre ser las tres o por ahí, en la cola para entrar dentro del recinto nos echamos casi quince minutos. La cola era inmensa.-, le contestó Amarat a Laba. – Cierto, y a mi me sobaron hasta las pelotas. Y el chico de las pulseras me tiró tan fuerte de la pulsera que casi me la arranca.- Dije yo todo frustrado. –La verdad es que se están pasando con lo de la seguridad. A Gorka ayer, vino con su bandera y su palo. Los hilos de la bandera los arrancaron de cuajo y le tiraron el palo. Creo que se pasan un poco.- Dijo Amarat un poco descontenta con la actuación de los seguratas en el festival. 

Cuando más cerca estábamos del recinto, más gente había. Era tanta que sin darnos cuenta Laba y Amarat se separaron de nosotros. El único que se dio cuenta era yo. Y yo aún intentaba buscar un momento para hablar con Amarat sobre lo que ocurrió anoche. Así que, no sabía si ir a buscarlas o seguir con mis amigos hacía delante al concierto de Obús. 

De repente, la cabeza empezó a resurgir de la batalla perdida. Y entre el recuerdo de las palabras de mi amigo atacó fuertemente y con valentía sin perder el tiempo al corazón. Y fue en ese momento cuando le hirió de gravedad al corazón, y decidí hacer lo que hoy en día me arrepiento en parte. Seguí con mis amigos y me fui con ellos al concierto de Obús. Decidí pensar en mí en vez de con ella. Mi cabeza me pidió ser un poco egoísta. Pero, sabía que para amar a alguien tienes que pensar en ella antes que en ti mismo. Aún así me fui con ellos. Llegamos a la cola del recinto y allí nos tiramos casi veinte minutos. Mientras hacíamos cola para entrar una nube más negra que el carbón se puso encima de nosotros. –No jodas... Tíos, no puede ponerse a llover ahora. Si empieza a llover no podré ver tocar a Obús-. Dije con desilusión. Efectivamente, no empezó a llover. Peor, empezó a granizar mucho y el granizo era bastante tocho. –En serio, deberían cambiarle el nombre al festival, y ponerle Granizo Rock. Es imposible que granice tanto en tan poco tiempo. Este festival lo conozco con muy poco sol. O llueve o graniza.- Dije con cabreo medio entre risas. De repente se empieza a escuchar gente de la cola que hacia coñas del fin del mundo: -¡Vamos a morir!, Es el fin del mundo, ya los dijo el Papa, no uséis el condón o el día que llegue el Apocalipsis seréis los primeros en morir-. –Pues creo que ami me toca el primero, uso dos cajas a la semana-. ¿Seguro?, por que yo uso tres-. 

Aquello era un caos, granizaba mientras algunos gritaban y decían chorradas. Hasta que al final salimos de allí y entramos al recinto. Escuchamos a Fortu, lo que significaba que el concierto ya había empezado. En vez de entrar e ir al concierto, mis amigos se pararon en una tienda. Mis pensamientos junto al corazón, rugían de rabia al haber seguido con mis amigo y no buscar a Amarat para hablar con ella. Me pase diez minutos esperando a que terminasen. Pero fueron a otra tienda a comprarse camisetas heavy’s. Y fue cuando otra nube negra vino hacía mí. Pero esta vez venía en forma de mujer, puesto que vi entrar a Laba y a Amarat al recinto. Yo hice como si no las viera, pero era inevitable. Mis amigos las vieron y ellas se acercaron y empezaron a hablar. Y de nuevo el corazón cayó en coma en medio de la batalla y se reseteo. No miré a Amarat a la cara. Es más, ella se quedo mirándome y se quedo muy extrañada. –Bueno nosotras nos vamos a ver unas cosas y al concierto que teníamos planeado ir-. Dijo Laba. –De acuerdo, pues como tu también querías ver a Sôber quedaremos en el punto de encuentro diez minutos antes del concierto-. Dijo mi amigo con seguridad. Ellas se fueron a por unas camisas y nosotros nos fuimos a ver si aún pillábamos algo del concierto de Obús. Al llegar al escenario estaban tocanto una de mis favoritas, “Que te jodan”. Después siguió su set-list con “Te visitará la muerte”, “Esta ronda la paga Obús” finalizando con “Cállate” y “Va a estallar el Obús”. En definitiva, lo poco que pille del concierto me lo pase muy bien. Pero eso no quitaba que mi cabeza le estuviese dando una paliza a mi corazón. Le daba patada tras patada al estomago y dejándole medio inconciente. El corazón, sobre estar mal herido pensaba en ella con todas sus fuerzas. Mientras la cabeza cantaba lasa canciones de Obús, el corazón pensaba inpausadamente con ella. 

Tras ese concierto, yo me quería quedar en el que empezaría poco después de Rosendo, pero mis amigos prefirieron ir a por la cena. En la parte superior del recinto donde estaban las tiendas para comprar camisas y demás cosas, justo enfrente estaban los puestos para comprar la comida. Minutos antes de llegar a por la comida empezó a diluviar. Era tanto el agua que caía en tan poco tiempo, que tuvimos que ir corriendo hasta el lugar. Todos nos pedimos lo mismo; tortilla de patatas. Como era de esperar era precocinada y el pan estaba pasado. Claro, era de esperar, pero yo, inconciente de mi pensé que todo sería del día. A eso le tuvimos que añadir el agua que mojo el bocata. Fuimos corriendo hasta el toldo más cercano, pero no cabía ni una aguja. Estaba tan lleno, que si alguien se tiraba un pedo lo sacaba fuera y semojaba. Estaba tan lleno y llovía tanto, que sobre ponernos allí debajo, nos mojábamos igual. La horas pasaban y ya era la hora que quedamos con Laba para ver a Sôber. La intentamos llamar, pero era tal el agua que caía y los rayos que habían el otro día, que por la poca cobertura que tenía no respondía al teléfono. Mis amigos dado que manso un poco la lluvia, pensaron ir al camping. Yo quise oponerme. Era el momento para buscar a Amarat y hablar con ella. Pero, ¿cómo la encontraba?. El recinto era muy grande y tardaría mucho en encontrarla. Y tampoco sabría en que escenario estaría. Así que, la cabeza perdió la razón en si misma y sin piedad empezó a machacar al corazón, lo levantó del suelo y lo dejó en coma en el suelo. Fue cuando decidí bajar con ellos y pasar definitivamente de Amarat.

Llegamos al camping y nos cambiamos todos de ropa. Nos metimos en una de las tiendas junto al calor del camping gas. Empezamos a hablar hasta que los parpados de algunos de los presentes empezaron a decaer y decidieron irse a su tienda. Yo me quede en la tienda junto al camping gas secando la ropa. Hasta que al poco rato... -¡Sorpresa!. ¿Qué haces aquí solitario?-. Dijo Laba sorprendiéndome. – Entra aquí dentro y lo sabrás-. Lo que yo no sabía, es que a Laba le acompañaba alguien. –¡Oh!, que calentito. Amarat, mira, entra que se esta súper bien-. Cuando escuche dicho nombre de los labios de Laba, mi cara no se podía distinguir de la nieve. Me quedé raro, sin saber que decir. –Os estuvimos esperando para ir al concierto de Sôber, pero no acudisteis-. –Lo sé Laba, te llamamos para decirte que nos bajabamos pero al no responder te enviamos un mensaje. ¿Lo has recibido?-. –Si, hace apenas unos minutos-. –Pues que sepas que Los Suaves han hecho un conciertazo-. Dijo Amarat. – Cierto, igual que Sôber-. –Y dime Laba, ¿han tocado la de “Arrepentido”?-. -¡Si!, la última que han tocado fue esa-. Me respondió Laba. -¿Qué conciertos quedan?-. Pregunte en general para ver si Amarat respondía algo. –Espera que saque el horario. El próximo en tocar son El Ultimo Ke Zierre dentro de cuarenta minutos y a las tres Skunk D.F.-. Me respondió Laba. –A mi me gustaría ir a verlos. ¿Queréis ir?-. –Yo tengo sueño y estoy cansada. Me quedo aquí en el camping. Id vosotros dos si queréis-. Me respondió Laba. –¿Tu tienes ganas de ir Amarat?-. -Yo si. Pero, ¿y los otros?. –Creo que ya están acostados cada uno en su tienda-. Entonces fue cuando se escucho a mi amigo. El mismo que me dijo que no fuese con ellas por que parecía un acoplado, empezó a gritar. –¡EH!, ¿cómo que estamos dormidos?. Estamos despiertos. Dijo medio sonriendo. –¿Te vienes al recinto?-. Dijo ilusionada Amarat. –Si. Iremos yo y mi primo. Si molestamos no vamos, ¿eh?. Dijo riéndose. –No, no. ¡Que va!. Veniros también-. Algo dentro de mi inspiraba ira y rabia. No quería que viniesen ellos. Quería estar tranquilo con ella, sin nadie que estorbara. 

Entonces la cabeza cogió al corazón y lo amordazo. Le grito sin piedad: -Ves, ves como ella no te quiere. Solo se ha aprovechado de ti. Has sido su fiel perrito y ahora te abandona por otro. Otro que desde el principio lo tuvo planeado. Quería estar con ella, quitarte del medio. Tener el camino despejado-. Y seguidamente le abofeteo. El corazón al estar en medio coma no respondía. Así que para acabar con el corazón, la cabeza llamó a un fiel aliado suyo para así terminar vencedor de esta guerra. Este aliado era sin más ni menos que, los celos. 

Yo callé, no dije nada. Y finalmente fuimos los cuatro al recinto a disfrutar lo que quedaba de festival. Una vez a las puertas del festival aproveche un segundo de soledad junto a ella para preguntarle a Amarat si le molesto algo de la noche anterior. –Amarat, quería saber, si lo de anoche te molesto-. A lo que, sorprendentemente para mí respondió, -No, para nada-. Me quede un momento parado pensando, -¿No le ha molestado?, ¿no le ha molestado?, no... le ha... molestado-. Volví a andar tras ella y alegremente sin preocupaciones quise disfrutar de la noche. La cabeza confió demasiado pronto en que el corazón no volvería en si.  El corazón dio esquinazo a los celos y pudo correr y dejarlo atrás. 

Una vez dentro teníamos que adentrarnos entre la gente para ver mejor el concierto, pero veía a Amarat un poco distanciada de mi, aunque después de lo que me dijo, no le di importancia. Pero claro, una vez vi que pasaba delante de mi amigo y le cogía la mano. Inspire muy hondo profundamente, y pensé que solo eran imaginaciones mías. Iban pasando los conciertos, hasta que llegó el que más ganas tenía yo de ver, Skunk D.F. y pasase lo que pasase lo quería disfrutar. Llegamos al escenario donde tocaban los madrileños Skunk D.F. y fue cuando salió Germán el vocalista de dicho grupo, y empezó la fiesta. Yo me coloque delante de mis amigos y de Amarat y me puse a saltar y a cantar como un descosido. Cuando mejor te lo pasas, más deprisa pasa el tiempo. A mi no me sucedió eso. En parte disfrutaba mucho del concierto, pero me iba girando para ver si Amarat se acercaba a mi amigo y se besaban. Al escuchar que “Anestesia” sería la última canción de la noche me dije a mi mismo que iba a disfrutar de esta canción sin preocuparme de Amarat. Y eso hice, pero al terminar no pude impedir mirar de la mala manera a Amarat. 

Ese fue el instante preciso que necesitaron los celos para coger carrera lanzar al vuelo un hacha y le dé en una pierna desenvolviendo esa acción con una brutal caída del corazón en el suelo sin poder levantarse. Todo había terminado. El concierto, el festival y tal vez me precipitase, pero también daría por terminada la guerra. 

Nos dirigimos al camping pero antes del camping había una carpa con barra y música. Yo dije en general medio sonriendo, -Me he quedado con ganas de fiesta. Me quedaría un ratito en la carpa-. A lo que Amarat dijo a mi amigo, -Te apetece quedarte un rato, bueno... a ti y a tus amigos-. Aquí fue cuando los celos poco a poco se acercaba hacía el corazón para arrematarlo. Mi amigo le rechazo la invitación dado que él era quien conducía y quería dormir un poco. Así que me lo propuso directamente a mí. –Gorka, te apece mucho lo de quedarte-. –La verdad es que... si. Pero en fin si nadie quiere pues a dormir-. –Yo si quieres me puedo quedar un ratito-. Esas palabras que me dijo tan inesperadamente Amarat fue lo que decidió aceptar su propuesta de ir con ella a la carpa. A lo que mis amigos se fueron y mi vecina Amarat y yo fuimos a la carpa para bailar y conocernos mejor. Así empezaría la batalla final.

dimarts, 20 de gener del 2015

Guerra por amor. Capitulo 4.

 Después de un parón debido a la traducción de  "Historia de un casi amor" (precuela de esta novela) y a las fiestas navideñas, seguimos con la historia de Gorka.


Capitulo 4. Amarat.

Amarat al cabo de unas horas se despertó y vio sobre su mesilla de noche un libro que nunca antes había visto. Miró si su padre estaba por allí y lo cogió. Empezó a leer y se dio cuenta de que estaba todo escrito en primera persona, y no en tercera como lo contaba su padre. Se lo estaba inventando todo mientras lo iba leyendo. Cerró el libro y en la primera hoja ponía “Diario de Gorka Casbena”. Amarat curiosa empezó a leer en voz baja donde lo dejó su padre:

 “-30 de abril de 2012. Hoy es el último día del festival. Es el día en que más grupos coinciden. A parte de los grupos, por lo que a mi me parecía, este día no era lo único que coincidían. Yo me levante bastante confuso con lo que pasó la noche anterior.
 ¿Y si me precipite?, ¿y si le sentó mal a mi reacción de abrazarla y besarla?, ¿y si ya no me habla más?. No sabia como reaccionar. Quería hablar con mí corazón y razonar con mí cabeza. Tenia que, de alguna manera u otra, coincidir asolas con Amarat para saber que es lo que pensaba de lo ocurrido la noche anterior.-”;
 ¿Amarat?, la pequeña acababa de descubrir como se conocieron sus padres. Fascinada por la historia decidió seguir leyendo. “-Tenia miedo a que dijese: -¿Hablar?, no tenemos nada que hablar, dado que anoche no paso nada entre tu y yo-. Salí de mi tienda para almorzar. Allí fuera estaba la pelirroja, Laba, que hacía un rato que se había levantado. Me senté junto a ella y empezamos a charlar. -¿Qué tal dormiste?- Le pregunte sabiendo la respuesta. –Bien, aunque al final tenia una piedra en la cadera que no me dejaba pegar ojo. Pero una vez me he acostumbrado a ella, me he introducido de nuevo en mis sueños- Me respondió entre risas de lo ocurrido. - Y tu, ¿Qué tal fue el concierto del tributo a Extremoduro?-. Me preguntó Laba. –Pues la verdad es que bastante bien, lo clavaron mucho. Hasta parecía que fuese el verdadero Extremoduro-. Le respondí con toda sinceridad. Al poco rato salió Amarat, cogió su silla y se sentó a mi lado. -¿De qué hablabais?- Preguntó interesante Amarat. –Nada, le preguntaba a Gorka que tal el concierto del tributo a Extremoduro. Por lo visto os lo pasasteis bien.- Respondió Laba sin contemplaciones. –Si la verdad es que estuvo bien la noche.-  ¿Estuvo bien la noche?. A que se referiría Amarat con esa frase. ¿A caso le gustó lo que pasó?. Estaba desorientado y necesitaba el momento con el que hablar con Amarat.

Al cabo de media hora, empezaron a salir mis amigos de las tiendas. Después de desayunar nos fuimos a comprar la comida. Con una diferencia, Amarat y Laba también venían con nosotros a comprar. Tenía que encontrar como fuese la manera de quedarme solo con ella. Pero, ¿cómo lo hacía?. ¿Cómo podía decirle a Amarat que quería hablar con ella?, o como me quitaba a mis amigos y a Laba sin que notasen nada. Laba necesitaba ir al baño, y buscaban un bar en cual hacer sus necesidades. –Amarat tia, me meo viva. Acompáñame a algún bar cerca.- Alo que ella le respondió. De acuerdo. Por aquí creo recordar que había un bar. Si, mira. Allí está-. Dijo Amarat. –Nosotras nos vamos un momento. Id vosotros delante, luego os pillamos-. Dijo Laba a todos los que allí estábamos. Yo quería ir tras ella. Pero, ¿y si se sentían incomodas por ir tras ellas?. Al final decidí ir con mis amigos. Si ella no me decía nada, yo tampoco. No le debería importar mucho cuando pasaba de mí. Entramos dentro del supermercado y estaba a reventar. Como solo queríamos pan y poco más, decidimos ir a alguno más pequeño.

Encontramos un horno, pero no quedaba pan. –Creo que a este paso tendremos que comer las piedras que del camino. No hay pan en ningún sitio y a este paso creo que no comeremos hoy-. Dije entre tanta impotencia. Pero fue cuando encontramos una tienda pequeña donde solo habían cuatro gatos y tenían de todo. Yo cogí el pan que me hacía falta y mis amigos cogieron lo suyo. De camino al camping uno de mis amigos se acercó a mí. -¿Por qué no te vienes con nosotros a los conciertos?, no te das cuenta de que te apegas a ellas y vas de acoplado-. A lo que yo contesté, -¿De acoplado?, ellas no me dicen lo mismo. Es más, dicen que les caigo bastante bien-. –¡Uy!, claro que les caes bien. Crees que te dirán a la cara que te apegas a ellas como una lapa. No, y no quiero juzgarte, solo aconsejártelo para que te des cuenta de lo que esta pasando en realidad-. Una vez en el camping nos pusimos a hacer la comida. Pero, poco antes de empezar todos a comer llegaron Laba y Amarat de comprar su comida. -¿Dónde habeis ido a comprar?-. Dije dubitativo. –En vez de ir al supermercado de estos últimos días fuimos a uno que está cerca del camping-. Le respondió Laba. –Entonces habéis ido al mismo que hemos nosotros. Que raro que no nos topasemos-. Dije medio sonriendo. Cuando acabaron de comer empezaron a hacer planes...-.

Fue cuando la pequeña Amarat escuchó algo en la habitación de sus padres. Ich will... Ich will...- El móbil de Gorka empezó a sonar con su melodia de Rammstein. Era un número desconocido. -¿Quién será a estas horas de la madrugada?. ¿Diga?. Sí, yo fui su marido, Gorka. ¿Pasa alguna cosa?. ¿Qué le ha que?. Pero.. pero.. ¿esta bien?. De acuerdo enseguida voy-. Gorka le dejo una nota a su pareja explicándole lo que sucedió:

"Alciu, Amarat a tenido un accidente de tráfico y esta en el hospital muy grave. En estos momentos esta luchando entre la vida y la muerte. Voy a ver como está. Cuida de la pequeña Amarat mientras este fuera. Besos."

Amarat escuchó pasos hacia su habitación y se fue corriendo hacia su cama. Se acostó y se hizo la dormida. Vio como Gorka se asomaba por la puerta para ver como estaba y se fue. Gorka cogió las llaves de su coche y se fue al hospital a ver a Amarat. Una vez allí fue a la habitación donde estaba la accidentada Amarat. –Joder, esta hecha polvo. ¿Cómo a sucedido?-. Le preguntó al medico que le trataba. –Según los policías que la auxiliaron, un hombre bastante ebrio se saltó un semáforo en rojo y se encasto contra la puerta de Amarat mientras volvía del trabajo, causándole graves perdidas de sangre y posibles parálisis. Si no sale de esta, dado que el único familiar vivo que le queda es su hija menor usted debería firmar que ella volvía del trabajo y no iba ebria. -¿Y qué hay del ebrio?-. Pregunto Gorka asustado. –Se dio a la fuga. Y a estas horas aún lo esta buscando la policía. El coche lo abandonó en medio de la calzada y empezó a correr. Según fuentes, perdía bastante sangre, si nadie le atiende podría morir. Y si lo hiciese en algún hospital de inmediato lo detendrían. Por lo que le pido un mínimo de paciencia-. Dijo el doctor sin más a Gorka. -De acuerdo, yo me quedare junto a ella. Si se despertase o hubiesen novedades le llamo-. Mientras, Amarat en casa, cuando vio por la ventana que su padre ya se marchó con el coche se empezó a preocupar. Y para dejar a parte las preocupaciones volvió a coger el diario de su padre y empezó de nuevo a leer.

dijous, 11 de desembre del 2014

Guerra por amor. Capitulo 2 y 3.

Debido a causa personales no he podido poner el pasado martes  y el anterior. Hoy pondré los dos que ya deberían estar. Disculpad las molestias.



Capitulo 2. Empieza la guerra


28 de abril de 2012. Eran las doce del mediodía, o como dirían los resacosos de aquellas horas en aquel lugar, de buena mañana. El joven de las rastas dormía solo en la tienda, se despertó del calor que hacía allí dentro y por culpa de alguien tocando los bombos. Al final se levantó a desayunar. Aunque eran todos en el saco de dormir, incluso las vecinas. El joven de gafas que escuchó como entraba alguien en la tienda a por comida, decidió salir del saco de dormir. -¿Qué? Hartado, eh... -. Le dijo al joven de rastas. -Si tío, ya hace rato que estoy despierto, entre el calor que tenía dentro de la tienda y alguien venga a tocar los tamborcitos, he tenido que salir de allí porque sino me volvía loco-. -Te vuelves loco y para evitarlo vienes a hartar-. Le respondió el de gafas entre risas al de rastas. Una vez todos levantados se fueron a comprar la comida y la cena de ese día. -Bueno, ¿qué es lo que queréis para comer hoy? -. Dijo el joven de la melena. -Pasta, a mí me apetece pasta-. Dijo la del pelo azul. -Yo con dos barras de pan me sobra. El fiambre ya lo llevaba de casa-. Dijo el de rastas. -De acuerdo, comeremos pasta. Ahora la bebida. Según acordamos antes de venir al festival, compraríamos vino y cola-. Dijo convencido el de los rizos. –Todos de acuerdo, ¿no?. Pues pillemos la cola y el vino-. Respondió el de las rastas. Cuando ya tenían toda la compra se dieron cuenta de la inmensa cola que había. Como mínimo se pasaron cuarenta minutos allí esperando que la cajera les cobrara. Cuando esto sucedió, antes de que los empezaran a cobrar pasaron por allí las vecinas. La pelirroja y la chica con tirabuzones, -¡Eh! Vamos hacia dentro a por la compra, hasta después-. Dijo la pelirroja. Los amigos del joven de rastas lo único que hicieron fue saludar. Cuando el joven vio que sus amigos volvían el saludo él, tímido se quedó atrás. Una vez ya en el camping, pusieron la mesa para comer. Al poco rato llegaron las vecinas que se sentaron también en mesa. Como todavía no se había sentado nadie de los amigos del joven, éste se sentó junto a la pelirroja, ya que era de su mismo pueblo y según su cabeza tenía más oportunidades, ya que si en el festival no conseguía nada, lo intentaría en el pueblo. Al principio iba sin ninguna intención de nada, pero cuando quiso, de nuevo aquella maldita timidez del joven se la jugó. Y ésta, la timidez, ganó la batalla. Lo único que hizo fue escuchar lo que hablaban. Sin embargo, poco a poco la confianza entró en batalla con la timidez, y le ganaba tímidamente su terreno. Después de un rato empezó a hablar con ellas, junto a sus amigos. -¿Y de qué parte de nuestro pueblo vives tú? -. Le preguntó el de rastas a la pelirroja. –Pues, a ver. ¿Tú sabes dónde está el puente donde hacen el mercado?. Pues por esa zona más o menos-. -¡Ah! De acuerdo, ya sé por dónde dices. Yo vivo, creo que casi en la otra punta de donde vives tú. Yo vivo en la entrada sur. Cerca de la Ronda del Veinticinco de abril-. Al terminar de comer los amigos del joven se esparcieron. Los chicos se encerraron en la tienda de campaña jugando a las cartas mientras la chica de ojos azules miraba como jugaban. Y la chica del pelo azul se fue a dar una vuelta. El joven no tenía ganas ni de jugar, ni de mirar, sólo quería ir de conciertos, pero nadie quería. Las vecinas, con otro vecino que se unió a las tiendas de los amigos del rastas, propusieron ir de conciertos. El joven sin pensarlo dijo que sí. Y decidieron ir los vecinos y el joven de rastas de conciertos.

Al joven no le pareció mala idea lo de ir los cuatro de conciertos. El vecino y el joven con rastas aprovechaban para hablar de las chicas en tanto iban por delante o estaban en el baño. Casualmente a cada uno le gustaba la contraria que el otro. -Eh tío, ¿a ti te gusta alguna de estas? -, Le preguntó el vecino al joven. -A ver gustarme, tanto como eso no, pero la que si que me hace gracia es la pelirroja. Y a ti, ¿te gusta alguna? - Dijo el joven. -Ostras, pues a mí me gusta la otra, la de tirabuzones-. Contestó el vecino. Así que pasó lo que no se esperaba nadie, excepto el destino. La confianza al fin ganó la segunda de las batallas a la timidez. Los dos decidieron intentar ligarse a las dos chicas, dado que el no ya lo tenían, poco había que perder. Este día si que coincidían algunos conciertos, el primero de ellos Obrint Pas y Koma. -Yo me prometí llevar la estelada para el concierto de Obrint Pas, aunque coincidiesen con Obús o Barón Rojo. Sintiéndolo mucho, yo no voy al concierto de Koma-. Le dijo el joven de rastas al vecino. -De acuerdo, pues me voy solo a ver si veo a mis amigos-. Y fue cuando el joven se quedó solo con las dos chicas. Es cuando ve que Xavi Sarrià y sus compañeros de Obtint Pas empiezan a salir. El joven empuña el palo de la bandera y empieza a bailar "Coratge", "El Cant dels Maulets", "La Malaguenya de Barxeta", y todo el repertorio que tocó Obrint Pas con la estelada bien alta. Cada vez que alguien se le acercaba le daba apoyo. Lo que le era extraño es que si hubiera salido con esta bandera por las calles de donde vivía hace un tiempo, lo hubieran pillado contra una pared, lo hubieran apalizado y le hubieran roto la bandera.

De concierto en concierto y la noche paró y dio paso de nuevo a un viejo conocido llamado sueño. De nuevo, para el joven de rastas, fueron a dormir demasiado pronto para su gusto. También hay que decir que el tiempo no acababa de acompañar, ya que empezaba a llover. La guerra no había hecho más que empezar. Y batallas entre dos legendarios comenzaría pronto a resonar en el joven con rastas.

Capitulo 3. Batallas perdidas.


29 de abril de 2012, la lluvia que caía del cielo sin parar parecía cebarse con los rockeros que acudieron al festival. Pero el mal tiempo que hacía por la mañana no era problema para el que habría a partir de media tarde hasta pasado el siguiente día. Cuando el amigo con gafas fue tienda por tienda repartiendo el desayuno, ya que estaba lloviendo y la comida estaba en su tienda y era el único que llevaba paraguas. -¿Queréis desayunar ya? -. Gritó el chico de gafas desde la tienda. -Sí, ve llevando hacia aquí la comida-. Contestó el de rizos. -¡De acuerdo! -. La lluvia cesó por un instante y los jóvenes rockeros aprovecharon para ir a comprar la comida para ese día. –Venga antes de que vuelva a empezar a llover. Tenemos que ir a por la comida para hoy-. Dijo el joven melenudo. –Bueno, míralo por el buen sentido, no tienes que pagar a ninguna casa para ducharte-. Dijo el de las gafas a carcajadas. –Si, lo malo es que no me he traído ni jabón, ni toalla-. –Tranquilo, yo he traído. Si quieres te lo dejo cuando lleguemos al camping-. Respondió el de las rastas también entre carcajadas. Una vez en el supermercado, aún en la puerta, vieron la inmensa cantidad de gente que había. –¿Estáis seguros que queréis entrar aquí?-. Preguntó sarcásticamente el de las rastas. –Si lo que quieres es mojarte y andar, sigue tu, nosotros nos quedamos aquí. Al menos yo-. Le respondió el de rizos. Finalmente entraron todos en aquel supermercado. Una vez cogieron todos lo que querían comer, volvieron a hacer la cola de treinta minutos, pero esta vez no vieron las vecinas. De hecho, el joven de rastas no las había visto en todo el día. A la hora de comer, comieron. Y he aquí las vecinas de nuevo con las que comerían juntos otra vez. Se fueron más tarde a comprar, y llegaron antes que el joven de rastas y sus amigos, dado que ellas fueron a otro supermercado que había menos gente. Después de haber comido todos, las vecinas empezaron a hacer planes de conciertos, planes a los que el joven de rastas se anexó. Este día pocos conciertos habían que valieran la pena, solo el tributo a Extremoduro y poco más. Antes de que los tres jóvenes emprendieran el camino hacía los conciertos, de nuevo el mal tiempo hacía de las suyas y empezó a caer un poco de granizo. Esto, y a pesar de no haber conciertos que valieran la pena no paró a los tres jóvenes para ir de marcha. El joven aprovechó este momento para hacer amistad con las dos chicas. Al finalizar el concierto de las veinte horas, el joven junto a sus vecinas bajaron a cenar y tomar algo de alcohol para que el tiempo no lo fastidiase todo y animarse los tres un poco. Al terminar de cen fueron a los conciertos que quedaban aquella noche. Una vez dentro del recinto fueron a un concierto. La chica que le gustaba a la cabeza del joven era la pelirroja. Pero, cuando esta chica le cogió de la mano para adentrarse dentro del público, el joven de rastas no sintió nada de nada. Como si otra chica cualquiera le hubiera cogido su mano. O eso es lo que él creía. El corazón tenía que contestar a la acción que le acababa de pasar, con el típico y jodido cosquilleo en el estómago de cuando realmente estás pillado por alguien. La siguiente batalla estaba a punto de empezar, y no tardaría mucho en llegar. Pasaron los conciertos, y llego el tercero desde que llegamos. Todos se lo estaban pasando bien. Al terminar el tercer concierto, la pelirroja estaba cansada y quería ir a dormir. –Chicos siento fastidiaros la noche, pero yo no creo que pueda más-. Dijo la cansada joven. Ya que al día siguiente tocaban muchos grupos que coincidían y quería ir a todos los posibles, decidió irse ya a dormir. La chica de tirabuzones le propuso algo al joven. -¿Quieres que vayamos los dos al tributo de Extremoduro? -. La cabeza del joven iba tras la pelirroja, por lo que no vio impedimento alguno. - Si, me parece bien-. Después de acompañar a la durmiente pelirroja a dormir, se fueron los dos solos a este concierto

Pero antes había otro concierto en el que se adentraron dentro de la multitud de gente, y para que nadie se perdiera, volvieron a utilizar las manos. La chica de tirabuzones le dio la mano y... ¡¡Boom!!. Como el Columbia ante los ojos de millones y millones de espectadores, allí explotó lo que aquel chico nunca se hubiera imaginado. ¿Se había enamorado?. No lo sabía ni él. Cuando la chica le cogió de la mano sintió lo que debía haber sentido con la pelirroja. El cosquilleo en el estómago, que te hace sentir diferente al resto de las personas que tienes a tu alrededor. Hace que esta chica que tienes y que quieres, sea especial para ti, y le harás disfrutar su vida, tu vida y el amor que os atrae a ambos cónyuges. Dado que el corazón respondió a esta acción sin ser esperada por el joven, el corazón ganó esta batalla como caballo de madera lleno de griegos entró infiltrado en Troya para finalizar su misión. El cosquilleo que tenía en el estómago era de un lado hacia el otro. La había tenido ante sí todo el rato y no sabía que a quien realmente quería era a ella, y no a la pelirroja. La belleza exterior de la pelirroja eclipsaba ésta. Al llegar al centro se soltaron las manos, pero el joven, sin saber por que ya no se la podía quitar de la cabeza. Esta vez, lo que había en la cabeza era correcto, dado que las órdenes llegaban directamente del corazón. Una batalla más ganada por el corazón. El concierto se fue animando, y los jóvenes con él. Nuestro amigo de rastas sabía lo que se jugaba, pero como cabía la posibilidad de ya no poder volverla a ver, se arriesgo. No quería arrepentirse toda la vida de no haber hecho.Se arriesgo a hacer lo que no, con la pelirroja. Le cogía de la mano, pero al poco rato se soltaban. El chico le ponía su brazo sobre el hombro de ella mientras saltaban y gritaban hasta dejarse la voz.

Todo pasaba muy deprisa, y el joven no quería que esa noche se acabara. Fue tanto lo que sentía por ella que no quiso soltarla en todo el concierto. Al finalizar este concierto, fueron directamente al tributo de Extremoduro, pero antes debían salir de aquella manada de gente y llegar a tiempo al otro concierto. Para ello tenían que salir de la misma manera que entraron, cogidos de la mano. Se volvieron a coger de la mano para salir, entre tropezones del chico y la gente queriendo salir casi pierde a la hermosa muchacha de tirabuzones. Se aferró bien a ella y salieron de aquel caos. Pero esta vez no se soltaron la mano. El joven notó sus manos frías y que sufría mucho con aquel frío, y sin dudarlo metió las delicadas manos de la chica en los bolsillos de su sudadera de Megadeth. A la vez que, el joven muchacho puso su mano izquierda para darle más calor y no cogiera más frío. El joven, enlazado de aquél sentimiento sin querer le empzó a acariciar las manos. Y de esa manera resurgieron los cosquilleos del estómago. Que sin duda le hacían reír y sentirse feliz a su lado. Al fin llegaron al tributo de Extremoduro, y allí cogidos de la mano el joven se puso frente a ella y le metió también la otra mano. De esa forma mantenía las dos manos de la joven calientes y a la vez estaban arrimados. El concierto empezó, los jóvenes se pusieron de frente al escenario, sin soltarse las manos. El concierto empezaba marchoso con “So pallaso”. Canción con la que el joven le echaba indirectas entre letra y letra mientras le miraba a la cara. –Puede que me deje llevar...- Le cantaba el joven a la chica de tirabuzones. -Me tiemblan los pies a su lao. Me dice que estoy descolorío. La empiezo a besar, a ver que me dice después-. Sin pensárselo dos veces continuó cantándole mientras miraba a esos ojazos que tenía. Y así empezaron los abrazos, besos en la frente descendiendo a la cara llegando finalmente al cuello. Ella se dejaba besar, por lo que al joven le debía importar. Pero aún así, él pensó en que se había precipitado. La gente bailaba a empujones, i éste para protegerla su puso delante de ella y empezó a devolver los empujones. Todo parecía confundir al joven. ¿A caso se estaba aprovechando ella del amor con la que la trataba?. O, ¿ella solo dejaba actuar al chico para que se sintiese mejor?. El concierto acabó y con él la fiesta en el recinto. –Parece ser que ya va siendo hora de ir acostándose, ¿no te parece?-. Le comentó la joven al chico con rastas. – Mujer, para mí aún es pronto, dado que este festival no es barato, pues haría fiesta toda la noche. Y más si es junto a ti. A tu lado todo lo que queda de festival-. Se respondió en su mente el joven de rastas. –Si, la verdad es que si. Mañana más-. Dijo esta vez en voz alta a la chica con una leve sonrisa. Los dos jóvenes empezaron a salir del recinto y bajaron al camping de la mano. El joven de rastas se había enamorado, lo que él no sabía era lo que ella sentía por él. La joven entró a su tienda y mirando al joven le dijo, -¡Buenas noches!-”.

Amarat se había quedado dormida. Su cabeza estaba apollada en su hombro. Gorka se dio cuenta y le acostó bien en la cama, la tapó y le dio un beso en la frente. –Buenas noches, mi querida Amarat-. Dejó su historia encima de la mesilla de noche de la pequeña de siete años, y se fue a dormir a su habitación junto a su pareja.

dilluns, 24 de novembre del 2014

"Guerra por amor" Introducción y Capitulo 1.

"Guerra por amor"Quedaos con este titulo, por que desesuro que os gustará está novela, como a tantos amigos míos la han leído. Aquí os dejo la introducción y el primer capítulo de "Guerra por amor" escrita por mi. Comentad, criticad, lo que sea por tal de mejorar. Gracias.


"Guerra por amor" por Ed Bones


Introducción.


El sol se escondía y la luna se despertó de su profundo sueño dejando pasar a la noche. Amarat Casbena Ulrome, de siete años de edad, tenía que acostarse después de su séptimo cumpleaños. Pero antes, su padre Gorka Casbenas, un importante guionista de la segunda edad de Oro del cine en todo el mundo, allá por el año 2021, como todas las noches le contaba una historia a su hija. -Amarat. Esta noche te contaré una historia de amor que le ocurrió a un joven no hace mucho. ¿Estás lista para adentrarte en la fantástica historia de esta noche?- Le preguntó Gorka a su hija. La pequeña le afirmó con la cabeza, eso si, muy poco a poco por que estaba tan cansada del gran día que había tenido, que no tardaría en dormirse. -Bien, pues a allá vamos.



Capitulo 1. Las Vecinas.


27 de abril de 2012, un chaval de melena larga y con rastas, y con sus no aparentables veintiún años llegó con sus cuatro amigos al festival de Villaestorbedo, Vita Rock. Todos los sus amigos eran, uno que tenía rizos, otro llevaba gafas, después había uno que siempre llevaba una guitarra muy parecida a la que llevaba Jack Black en la película de "Tenacious D. La púa del destino ", y finalmente había una chica con los ojos jodidamente azules. -Ostias tíos ... esto está petadísimo, ¿no? -Dijo el joven con rastas. -Y eso que hemos salido de casa a las diez de la mañana, si saliéramos a las ocho de la tarde, que es a la hora que salen los demás, tendríamos menos lugar-. Le contestó el joven con gafas. Sobre las trece horas llegaron al camping de este festival, y ya estaba lleno de gente, era tanta la que había, que no podías casi ni dar dos pasos y no haber tropezado con la cuerda de alguna tienda de campaña. No obstante, sus amigos y él, encontraron un lugar donde poner sus cuatro tiendas de campaña, dejando sin querer un vacío, que futuramente sería muy bien cumplimentado. -Eh tíos mirad aquí, hay sitio para nuestras tiendas-. Dijo el joven con rizos. -Espero que mi tienda se pueda montar, porque es bastante grande y es donde pondremos los trastos-. Expresó el joven con gafas. -Yo me voy a buscar a mis otros amigos, no creo que vuelva, pero por si acaso dejo aquí mi tienda-. Añadió el joven de la guitarra. Después de haber montado las tiendas se fueron a comprar el papeo por las mañanas siguientes. -A ver, ¿qué queréis para el desayuno y merienda los días que vamos a estar aquí?. -Pregunto el joven con rizos. Pues a mí con croissants me sobra para comer, si alguien quiere algo más para comer o beber no diré que no. -Respondió el joven con rastas. -A mí los cruasanes, como no me hacen mucho. Prefiero valencianas a cruasanes-. Añadir poco después la chica de ojos azules. Al final cogieron cruasanes, valencianas y un litro de batido de chocolate para cada uno, en total cuatro.

 Al volver del supermercado se encontraron con unas nuevas vecinas, que justamente pusieron su tienda en el vacío que se dejaron anteriormente los jóvenes cuando pusieron sus tiendas. Ellas estaban allí comiendo. Todos se presentaron, menos el joven de rastas que, tímido se escondió detrás de uno de sus amigos y se limitó a escuchar. Una de ellas, una pelirroja explosiva, sueño de todo rockero, según escuchó el joven con rastas, era del mismo pueblo que él, pero ahora vivía en Valencia con su amiga que la acompañaba en el festival. Su amiga, era de pelo enormemente sin palabras, de lo espectaculares que eran sus tirabuzones. -¿Estudiáis o trabajáis?. Preguntó el joven de gafas a las jóvenes vecinas. - Estudiamos, biotecnología, para ser exactos. Por muy rara que parezca la cosa, si sabes un poco de qué va, es muy interesante-. Respondió la pelirroja. -Y vosotros que, ¿hacéis algo? - Preguntó en general la chica de tirabuzones. A lo que poco a poco respondieron,-Yo electricidad-. Dijo el joven de rizos,-Yo lo mismo que él-, respondió con una leve sonrisa el joven de gafas,-Yo hago un FP de cocina-, respondió la joven de ojos azules. El joven de rastas, se hizo el loco y no dijo nada. ¿Y cuántos años tenéis? -, Preguntó el joven de rizos. -Tenemos veintidós años. Respondió la pelirroja. Tras las presentaciones la chica de tirabuzones dijo a sus nuevos vecinos, -Bueno, nosotras nos vamos a dar una vuelta por el camping-. A lo que contestó el de gafas, -Nosotros comeremos algo, y después si eso ya saldremos a ver que tal todo-. Ya eran las ocho, y aún no habían llegado los dos amigos que faltaban. Los chicos estaban preocupados y les intentaron llamar. –No contestan. Se ve que no tienen cobertura-. Dijo el de rizos.

 Llegaron las diez de la noche y el móvil del joven de rizos empezó a sonar. Ey tios! Ya hemos llegado. ¿Dónde estáis?-. –Ahora salimos fuera al parking y os recogemos. De pronto los vimos, uno con el pelo largo y la otra que llevaba los pelos azules. -¿Qué os ha pasado?- Preguntó el de las gafas. –Hemos pillado un señor atasco, nada más-. Respondió el joven de melena. La noche llega al camping y después de cenar el joven de rastas y sus amigos fueron a su bola, al igual que sus vecinas. -Chicos nosotros nos vamos ya a los conciertos, nos vemos allí-. Dijo la joven pelirroja. El joven de rastas se fue poco después con los amigos. Dado que esta noche no coincidía ningún concierto, no hizo falta partirse en grupos. Lo que no imaginaba el chaval de rastas, era como acabaría el Vita Rock aquel año. Para él, principalmente, la que mejor le había caído a su cabeza era la pelirroja, y cuando se le ponía algo en la cabeza hasta que no le daban calabazas o un simple sí, no se rendía. O eso pensaba. A veces, sobre haberle dado calabazas intentaba reconquistarlas. Pero lo mágico pasaría días después. Son de esas cosas que dices, "yo esto?, Nunca pasará conmigo. Al poco rato de ir de conciertos el joven y sus amigos fueron a dormir. Para el joven amigo fueron a dormir pronto para estar en ese festival.

dijous, 13 de novembre del 2014

Historia de un casi amor

Aquí os dejo, íntegro mi nueva novela, "Historia de un casi amor".

“Historia de un casi amor” de Ed Bones.

Capítulo 1. Amor en papel.

Soy estudiante, tengo veinte años y a nadie con quien compartir todo mi amor. Puede
que aún sea joven, o que sea un romántico que su corazón a madrugado demasiado con esto de enamorarse. Nunca he tenido ningún tipo de relación con ninguna persona. Nunca es tarde para enamorarse. Pues he quedado con una chica que me gusta bastante. De momento solo puedo expresarlo de una manera, plasmándolo en un papel.

Compañía grata.

Amante de la música,
poeta por amores.
La rima es mi musa,
por falta de mujeres mejores.
Ahora un amor encontré,
y con ella voy a quedar.
De concierto la llevaré,
claros sentimientos le voy a dejar.
Su beso con ansia espero,
de fuego y pasión forjado estará.
Cuando ocurra me dejará sin pero,
mi ternura en su boca le sobrará.
Bondades define su amor,
maldades critica la gente.
Aún así no tengo ningún temor,
a esta chica la amaré por siempre.
Con ansia espero su beso,
con fuego y pasión forjados estarán.
Cuando ocurra me dejará tieso,
Ternura en su boca me sobraran.



Capítulo 2. Telmeb.

Esta noche es una gran noche, emocionalmente hablando. Pues he quedado con ella esta noche. Su nombre es Telmeb, y su edad era próxima a la mía. Hemos quedado para ver un grupo de rock local.


Dame de ti.

Quedamos para vernos,
una noche de concierto.
Pasamos la noche en compañía,
de la luna y las estrellas.
Llegaron las miradas,
y risas desencajadas.
Pasamos del concierto.
La mano nos cogimos,
y a su casa nos vamos.
Dame de ti, lo que quiero,
Tómame a mí, sin miedo.
Dame tus labios dame tu amor.
Cuando el amor entra en guerra,
Nuestra cama es nuestra trinchera.
Cuando el amor entra en la cama,
es cuando todo se estrecha.
Dame de ti, lo que quiero,
Tómame a mí, sin miedo.
Dame tus labios, dame tu amor.




Capítulo 3. Un dulce veneno.

Tal vez sea por la borrachera del romanticismo que corre por mis venas o por la
verdadera belleza de ella, pero siento un cosquilleo por dentro y un fuego interno
inexplicable. He perdido el apetito, estoy más lento de reflejos. También escribo el
doble que antes. Creo que mi corazón a encontrado compañía. Creo que me he
enamorado.


Prisionero de ti.

Soy un esclavo más,
de un sentimiento duro.
Sentirás dolor,
al mismo tiempo placer.
Hiéreme de pasión,
y gozaré de tu amor.
Castígame sin piedad,
enamorado por ti estoy.
Yaga en el corazón,
con veneno azucarado.
Encadéname en tu prisión,
y seré el ladrón de tus caderas.
Gracias a tu amor,
los barrotes doblé.
Pero no escaparé,
aún es pronto, mi amor.
Si amar es dolor,
que me esclavicen sin temor.


Capítulo 4. Lo que siento.

He estado pensando mucho en pasar de plasmar mi amor en papel a la vida real.
Expresarle a Temleb mis sentimientos hacia ella. Tengo mucho miedo a su reacción,
pero aún más a su respuesta, pero no tengo otra opción. No puedo estar toda la vida
amándola en secreto. Espero que todo vaya bien.

Viejo corazón. (Parte 1)

Desde antaño es tradición,
con cariño y fidelidad
le regalas tu decisión.
Decisión de estar amando,
con amistad y pasión
el resto de su vida.
Versos de amor,
llevo guardados
en mi corazón.
Corazón amador desde antaño.



Confesión de un amor.(Parte 2)

Esto que te tengo que decir,
aunque rockero soy,
vergüenza he de sufrir.
Me da igual que no rime al decir,
lo que siento y lo que soy.
Yo te quería decir:
“¿Quieres conmigo compartir
todas las poesías que voy a escribir?”




Capítulo 5. Herida leve.

“No. Pero no porque no te quiera, sino porque en este momento no quiero nada con
nadie”. Esas fueron las palabras exactas que me dio. Un punzón de hielo que me hirió
en el corazón. Pero no me rendiré, lucharé por este sentimiento aferrándome hasta el fin. Porque está herida me ha hecho más fuerte, no más débil.


Luchando por amor.

Como Don Quijote con los molinos,
por este amor lucharé.
Aunque libertad preferimos,
yo te prefiero a ti.
Cuando aquella noche recordamos,
me vuelvo a colgar por ti.
Lucho aferrado a mis armas,
a la tinta, las hojas y mis versos.
Quiero volver a abrazarte,
decirte al oído, “¿lo hacemos?”.
La respuesta es evidente,
pero sin cadenas prefiero estar.
A mi yelmo brillo le daré,
con los buenos recuerdos.
No pararé hasta tenerte,
o esta pasión se apague.
En tal caso te olvidaré,
y la pasión mataré.



Capítulo 6. El día después.

Semanas después de la negativa de Temleb sobre corresponder sus sentimientos con los míos, volvimos a quedar juntos para tomar juntos un refresco. Y fue allí donde tuvo claro al casi cien por cien que aquello era amor verdadero, y no una pura obsesión de dos días. Y fue allí donde todo empezó con unas simples miradas.


Miradas.

Escalofrío interno recorre mi cuerpo,
un ángel junto a mí se ha sentado.
Cabello largo y rubia,
camisa de los Ramones,
chupa y botas rockeras.
Yo te miraba tímidamente,
tú mirabas si te observaba.
Nuestras miradas se fundieron,
y en el eterno beso murieron,
abrazados por el amor y calor.
Tú te acercaste y me lo arrebataste,
me quitaste el corazón.
Mi mirada ahora estaba aturdida,
te miraba a ti y la adrenalina subía.
Yo te miraba tímidamente,
tú mirabas si te observaba.
Nuestras miradas se fundieron,
y en el eterno beso murieron,
abrazados por el amor y calor.
La despedida se encadenó,
al balcón de mi felicidad,
y con lágrimas eternas te dije adiós.


Capítulo 7. Lo que siento por ti.

A las horas de dejarla en su casa me llamó para decirme: “–Sé lo que sientes por mi, yo no siento lo mismo por ti. Por eso, yo sé que si seguimos viéndonos, tu te harás más
ilusiones conmigo y te haré un daño que no quiero hacerte. Por eso quería quedar hoy, para que vieras que siempre estaré a tu lado, y quedar por última vez. Ahora por favor te pido, que para sanar tu corazón empieces a olvidar para volver amar a otra persona que te quiera como la quieres tu”.


Olvidar para amar.

Mesas de lágrimas,
piscinas de tu querer,
aquí siguen de pie.
Más lo intentas,
aunque a mi parecer,
plantón das al que más te quiere.
Te dije que esperaría,
Todo el tiempo es poco,
amándote, una vida necesito.
El tiempo nos dijo que huiría,
de tanto esperar solo,
olvidar es lo que necesito.
Curar las heridas,
al recordar nuestro amanecer,
juntos, tu y yo.
Antes te quería,
ahora te necesito olvidar.








Capítulo 8. Papel arrugado.

Esa misma noche bajé al supermercado a comprar botellas de whisky escocés, vodka y otros tipos de bebida alcohólica. No pensaba que esto del amor fuese tan duro. Creía que con enamorarte y expresar tus sentimientos bastaba para tener a la chica de tus sueños. No es tan fácil como el papel y la tinta. Y lo que empezó en una noche de alcohol, se convirtió en meses dejando mis armas de amor atrás. El papel arrugado y el bolígrafo sin tinta. Una noche mientras bebía en un bar conocí a gente nueva, quienes me intentaron sacar del pútrido mundo del alcoholismo. Pude legar a olvidar a Temleb, hasta que tuve una “pesidilla”.

Herida abierta.

He hecho nuevos amigos,
alcohol y con una pizca de pena para sanar.
Juntos queremos olvidar,
a quien un día amé.
Las heridas solo se curan,
cuando el dolor desparece.
Dejadme un momento solo,
y el dolor junto Temleb se fugarán.
En la oscura habitación estamos,
mis amigos, yo y mis lágrimas.
Juntos hablamos de cómo olvidar,
descifrar porqué te amé.
Los recuerdos se suicidan,
el amor desaparece.
Ahora no quiero vivir solo,
es cuando servidor se divertirá.
Cuando ya te estaba olvidando,
apareces en mis sueños,
y la herida se abre de nuevo.



Capítulo 9. Dulce pesadila.

Despierto sobresaltado. ¿Todo había sido un sueño?. Volvía a echar de menos ese amor con que me trataba Temleb y el cariño que le tenía. Lo conté a mis amigos y me dijeron que no me preocupara que solo se trataba de un sueño, no tenía por qué tomármelo de esa manera. Aunque me dijesen que era lo mejor para mi, yo seguía volviéndome a enamorar de ella. Pero esta vez con pausas y pensando si era o mejor o no.

La máscara.

Depresión al ver mi realidad,
en mi habitación de oscuridad.
Despertar y no encontrarte,
hace que me encarcele.
Vivir tras la máscara oscura,
engañado por dañinos sentimientos.
Matar las soluciones sin cura,
sin darle de alimentos.
Encontrar a alguien como tú,
refugiado en lo más oscuro.
Hace pensar de dónde y cómo está,
y le quieres ayudar sin preguntar.
La finalidad de tener algo,
tener a alguien a tu lado.
Al lado donde poder confiar,
confiar en un amor real.





Capítulo 10. Nuevas noticias.

Volví a contactar con Temleb después de unos diecisiete meses sin saber nada de ella.
Se alegró muchísimo de tener noticias sobre mi. Hablamos de quedar una tarde y
ponernos al día. Yo iba con una sola intención, obtener la verdad no lo que necesita mi corazón.

Dame la verdad.

Déjame un momento a solas,
déjame pensar en todo.
Lo bueno y lo malo.
A lo más oscuro me apartas,
a lo más hondo me caigo.
Sin luz y sin fin.
Quiero saber lo que me aportas,
quiero estar tranquilo.
Ahora y siempre.
Si me quieres sígueme,
si me amas cógeme.
Cógeme y no me sueltes.
Si me das largas, evítame.
Si me das largas, márchate,
Márchate y no vuelvas a mi corazón.
Para dañarme ya está la vida,
para sufrir ya estás tú.
Un te quiero y un adiós.


Capítulo 11. De la tenue luz al pozo oscuro.

Llegó dicha tarde, donde se veía a una Temleb muy cambiada. El pelo era más largo,
sus cabellos oscuros como la noche; cara pálida, cabizbaja y por si fuese poco se borró
esa sonrisa que tanto amaba. Le pregunte por el cambio que hizo, me respondió el por qué: “El corazón ha dejado de latir por el amor. Pues me enamoré de un joven con los mismos gustos que yo y él solo me utilizó para estar con otra chica, según mi antiguo amor, mejor que yo. Dado que me dijo que no era tan bella como la otra. Y desde entonces no he parado de llorar por él”. A lo que le respondí: “Toma mi mano, apóyate en mi hombre y seca tus lágrimas en mi, pues yo estoy junto a ti y no te abandonaré”.




Amor de ciegos.

La distracción juega sucio,
espera lo peor de ella.
Si quieres ganarle la partida,
sus normas seguirás.
Me enteré de tu depresión,
todo haré para hacerte feliz.
Soy quién te quiso una vez,
de nuevo te vuelvo a querer.
Pero mis amigos intentan ayudarme,
esperan que le deje de amar.
Si quiero amarla, la amaré 
sus ayudas ignoraré.





Capítulo 12. Volver a empezar.

Y así fue como decidí volver a quedar con Temleb todas las tardes para evitar que se
encierre en casa y se deprima más. A mis amigos no les hacía mucha gracia, ya que
estoy ayudando a quien me hizo daño tiempo atrás. No solo por eso sino también por si me o volvía hacer debido a volverme a enamorar de ella.

Ayuda de tu amor.

Tu sonrisa quiere la luz ver,
tú si quieres, te ayudaré.
Tu sonrisa no debe decaer,
y si cae, tú si quieres, la recogeré.
Si la oscuridad te incita a pasar,
en mi opinión te diré, no la dejes entrar.
Si la oscuridad secuestra tu sonrisa,
solo, si quieres, te la devolveré.
Tu alegría aprisionada está,
tú si quieres la liberaré.
Tu alegría busca compañero,
si quieres, la acompañaré.
Tu dolor se ha adueñado de ti,
espantarlo puedo, si tú me dejas.
Tu dolor es cruel contigo,
castígalo con amor y se irá.


Capítulo 13. Amor temibe.

Cuando un amigo te avisa de alguna cosa, tal vez deberías hacer caso. Y eso es lo que
yo no hice, ya que ellos temían que me enamorase de nuevo de Temleb y así ocurrío.


El nuevo mundo.

Lo único que deseo es,
emborracharme de tu amor.
Ya que sobrio me faltas tú,
y embriagado te tengo a ti.
Si te vas de mi lado,
aunque sea un segundo.
Sin respiración me quedo,
y me voy de este mundo.
Me iré y solo regresaré,
con un beso tuyo.
Con una caricia en la mejilla,
con un te quiero al oído.
De no ser así, me largaré,
al mundo donde no exista amor.
Donde todo sea dolor,
donde al echarte de menos sea un veneno.
Pues amor es dolor,
veneno este amor.
Este mundo sin ti, cenizas,
y la bebida, tu amor en mi corazón.




Capítulo 14. Amor dañino.

Mis amigos temían que me volviese a hacer daño, pero ya era tarde. Me volví loco por sus huesos, tanto que estaba muy ciego de amor, más que la primera vez. Tanto que no veía lo que tenía delante, mi verdugo.


Mi verdugo.

Mensajes de desesperación,
tienes lleno el buzón.
No me contestas,
y me condenas.
Al fin me respondes,
a todos mis mensajes.
Hablamos los dos,
de los sentimientos.
Yo te confío mi amor,
tu me confías un secreto.
Tienes un nuevo amor,
es cuando cruje mi esqueleto.
Esperé demasiado tiempo,
pero yo seguía ciego.
No quería saber,
quién era mi verdugo.
Aún así no me querías perder,
amigos querías que fuésemos.
Ciego de mí a no poderlo ver,
que me dejarías en los huesos.


Capítulo 15. Caída.

Cuando un pájaro vuela, siempre ansia con volar lo más alto posible. Lo que no saben
los pájaros, es que pueden fracturarse el ala. Y entonces es cuando mayor será la caída por cuanto mayor haya sido la altitud volada. Y eso me pasó a mi, volé tan ato con el amor de Temleb, que no sabía que se podía romper y caer una segunda vez.


Una segunda vez.

Tus labios acarician mi piel,
y ahora se echan de menos.
Duele besar en la cara,
a quien antes lo hacías en los labios.
Amor con veneno mortal,
duele mucho olvidar un amor.
Quiero dormirme y despertar,
me gustaría no tenerte que recordar.
Llévame a un mundo de dolor,
déjame, ya no quiero tu amor.
Llévame a donde no existas tú,
déjame respirar en mi ataúd.
Es jodido olvidarte una vez,
pero lo es más hacerlo una segunda vez.


Capítulo 16. Historia de un casi amor.

Pero no lloré, dado que no me quedaban lágrimas para este casi amor. Pues de tanto
quererla me obsesioné esta vez, y no al quería de corazón sino de cabeza. Y lo di por
muerto, debía enterrar entre el silencio y la oscuridad esta historia, la historia de un casi amor. Por cierto, mi nombre es Gorka.


Sepultura.

Amarte tanto,
me supuso atentar,
contra mi corazón.
Fui egoísta
al quererte tanto,
mientras tu...
La avaricia y la ternura,
separadas deben estar.
Me quieres, pero no te vi llorar,
no te vi llorar, por mí.
Te robé el corazón
mientras hacíamos el amor.
Para después hacerle sepultura.
Para este amargo amor,
esa es su casa.
La avaricia y la ternura,
separadas deben estar.
Me quieres, pero no te vi llorar,
no te vi llorar, por mí.
Si un día te quise,
ya te olvidé.
Pues antes de quererte,
ya te lloré.


Muerte de un amor.

Fuego con Rabia,
se quería casar.
Pues Rabia, solo quería odiar.
Mientras, Fuego a Pasión iba a apagar.
Dolor, su hermano
le quería ayudar.
Pues Dolor, ya no podía amar.
Mientras, Rabia sí quería aceptar.
Pasión, del susto murió
al escuchar a quien pudo amar.
Pues pasión, casada con fuego llegó a estar.
Mientras, todo se le oscureció.
Al final muerte y amor,
juntos van a estar.
Pues pasión, murió por fuego.
Mientras, este con rabia se iba a casar.

dimarts, 11 de novembre del 2014

Portada, lomo y contraportada de "Guerra per Amor"





Portada, lomo y contraportada de "Guerra per Amor"


Aquí os dejo la portada, lomo y contraportada de mi primera novela "Guerra per amor" (Portada solamente en valenciano). Para que todos puedan leerla, subiré poco a poco los capítulos, tanto en valenciano, como castellano.